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ENTORNO

En su territorio, bastante extenso, destaca el Parque Natural del Alto Tajo, de gran interés ecológico.

 

Flora

El Parque Natural del Alto Tajo se caracteriza por la gran diversidad florística que atesora ya que dentro de sus límites vegetan cerca de un 20% del total de especies presentes en la flora ibérica. Esta enorme variedad es debida a dos circunstancias: por un lado la compleja red de cañones, hoces, parameras y valles fluviales que abarca desde los 690 a los 1.870 m de altitud y en los distintos tipos de suelos, lo que origina un gran variedad de nichos ecológicos; y por otro la estratégica posición biogeográfica del Parque, situado a caballo entre el Sistema Ibérico y las estribaciones del Sistema Central. Estos dos hechos convierten al Alto Tajo en una encrucijada florística, en la que tienen cabida tanto especies típicamente pirenaicas, como de los sistemas béticos así como de las Sierras de Levante.

Vegetación

En cuanto a la vegetación son relevantes los extensos pinares de diferentes especies de pino, existiendo grandes masas de pinos silvestre, laricio y resinero además de superficies más reducidas pero no menos valiosas, de pino carrasco. Las masas de pinares ocupan principalmente las cuestas de los valles fluviales y zonas de mayor altitud. Vegetando bajo la cubierta de los pinares o formado masas puras encontramos quejigos, encinas y melojos. En la zona central del Parque, en las pararmeras calizas, se sitúan las formaciones de sabina albar que presentan en esta zona algunas de sus masas mejor conservadas de Europa.

No tanto por su superficle como por su diversidad y su gran valor estratégico como refugio de fauna y protector contra la erosión de los márgenes, destaca el bosque de ribera, que forma estrechas bandas de vegetación a lo largo de los ríos y arroyos. En estas formaciones encontramos álamos negros y temblones, sauces, olmos, tilos, avellanos, aligustres y abedules entre otras especies.

Aparte de las formaciones boscosas con su diverso cortejo de especies arbustivas, encontramos en el Parque numerosas especies que han encontrado en salinas, turberas, charcas y lagunas, roquedos y angostas gargantas, sus últimos refugios. Como ejemplo podemos citar la Atropa baetica o tabaco basto y el Delphinium fissum subsp. sordidum que cuentan en el Parque con una de sus últimas poblaciones y que están catalogadas como especies en peligro de extinción.

 

Fauna

La gran variedad de hábitats presentes en el Parque Natural del Alto Tajo, en conjunción con las extremadamente bajas densidades poblacionales, han permitido la existencia de poblaciones animales en muy buen estado de conservación, constituyendo este espacio protegido uno de los últimos refugios para especies amenazadas de gran valor, como el águila perdicera.

Las numerosas paredes rocosas que coronan los cañones fluviales albergan excelentes poblaciones de rapaces rapáceas, como águila real (con un total de 18 parejas), águila perdicera (4 parejas), halcón peregrino (35 parejas), alimoche (40 parejas), buitre leonado (unas 400 parejas) y búho real. Además de aves, este hábitat está ocupado por pequeños grupos de cabra montés. Al amparo de las numerosas masas arboladas de pinos y frondosas encontramos azores, gavilanes, águilas calzada y culebrera, ratoneros, arrendajos, pájaros carpinteros, pequeños pajarillos como piquituertos, herrerillos, carboneros, pinzones y verderones serranos, entre otros. Además este ambiente y sus zonas adyacentes son el hábitat de gatos monteses, tejones, gardunas, comadrejas y alguna gineta.

Las masas arboladas son lugar de reposo y refugio de corzos, ciervos y jabalíes que, desde el ocaso hasta el amanecer, se alimentan en los pastizales y zonas abiertas cercanas. Mucho más discretos pero no menos interesantes son los invertebrados asociados a los pinares de pino silvestre y sabinares de altitud como son las espectaculares mariposas Parnasius apo y Graellsia isabellae. Los cursos de agua que surcan el parque, caracterizados por la excelente calidad de sus aguas y el buen estado de conservación de sus riberas y fondos, propician la presencia de una de las mejores poblaciones de nutria de la región, ademas de albergar truchas, bogas y barbos, entre otras especies acuicelas. Por ultimo, en algunos de los más recónditos cursos de agua, todavía podemos encontrar alguna de las últimas poblaciones de cangrejo de río, especie en fuerte regresión a nivel regional y nacional.

 

Geología

El Parque Natural del Alto Tajo posee unas características geológicas muy singulares, con un rico y variado patrimonio geológico. Pero si algo destaca desde el punto de vista geológico en el Alto Tajo es la geodiversidad. En el Parque Natural se encuentran afloramientos excepcionales de series estratigráficas representativas del Silúrico, Ordovícico, Triásico inferior, Jurásico y Cretácico superior. Se trata de un conjunto de afloramientos de notable interés científico, que hacen que el Alto Tajo sirva como referencia estratigráfica a nivel regional, nacional e incluso internacional. También la diversidad de rocas es excepcional, con abundantes afloramientos de pizarras, cuarcitas, conglomerados, areniscas, calizas, dolomías, arenas e incluso rocas volcánicas que, aunque poco abundantes, están presentes. También hay una importante diversidad en minerales, destacando dos: el aragonito y el cuarzo de la variedad denominada jacinto de Compostela. El nombre del primero, usado internacionalmente, proviene precisamente de Molina de Aragón, donde fue identificado por primera vez.

A esto hay que añadir la presencia de espectaculares pliegues, fallas y otras estructuras que muestran cómo actuaron los esfuerzos tectónicos a lo largo de la historia geológica. La riqueza paleontológica del Alto Tajo también es importante. Destaca uno de los yacimientos más importantes de la Península Ibérica de fósiles de graptolitos (animales marinos del Paleozoico), pero también es posible encontrar fósiles de especies marinas del Jurásico y Cretácico. A todo ello hay que sumar una gran riqueza de elementos geomorfológicos. Además del cañón fluviokárstico del río Tajo, que da nombre al Parque Natural, destacan otros cañones, así como manifestaciones kársticas entre las que destacan cavidades, dolinas, poljés, surgencias y ‘ciudades de piedra’ y edificios travertínicos (tobas) de grandes dimensiones. También están presentes lagunas de agua salobre, salinas, turberas y ríos de bloques, formando un paisaje geológico de gran interés y diversidad.